Una mirada posmoderna históricamente constructivista *
“La única pregunta que en este Viaje hoy tiene sentido es: ¿podrá la humanidad moderna sobrevivir a sus propios poderes?"
(El viaje en el Uro-Urama)
Introducción
- Primero, tengo la convicción intelectual que asistimos a una encrucijada histórica nunca antes vivida por la especie. El fin e inicio de siglo y de milenio coincide con una crisis de sustentabilidad de la vida humana en la Tierra. Y como respuesta a esa insustentabililidad, asistimos a una eventual bifurcación cultural, al menos en la historia de Occidente.
Precisamente, el experienciar esa encrucijada es la razón más profunda de que pensadores de las ciencias naturales, de las ciencias sociales, del arte y de diferentes tradiciones espirituales hoy estén hablando y escribiendo sobre un cambio épocal (1). Este cambio es un giro incierto en nuestro viaje.
Un viaje iniciado -si se quiere una escala muy corta- hace sólo unos quinientos años, cuando la humanidad moderna comenzó su auto-invención en occidente; auto-inventándose radicalmente extrañada de la naturaleza, en una lógica de unilateral expansión y dominio hacia el resto de las culturas y de la Tierra.
O bien -si se quiere una escala más larga- un viaje iniciado hace un par de millones de años cuando un organismo vivo emergió al lenguaje y a una conciencia asombrada, a la cooperación y competencia, a los afectos y al conflicto, y a una vida sexual con una hembra en actitud biológicamente permanente.
O incluso -como lo indica la Astrofísica y la ciencia experimental más avanzada- un viaje iniciado con el Big Bang, en esa Bola de Fuego que expandiéndose comenzó su devenir hacia la complejidad: estamos hechos de polvo del Big Bang, pues los quarks desde el principio se asocian y forman protones y neutrones, más tarde estos formarán átomos, los que a su vez formarán moléculas simples, que a su vez compondrán moléculas más complejas u orgánicas, y después -al menos en nuestro planeta- estas formarán células, las células a organismos, y éstos poblaciones de organismos o ecosistemas. En nuestros cuerpos, junto a otros átomos, tenemos átomos de Hidrógeno que están repletos de energía proveniente de la Bola de Fuego.
En cualquier perspectiva que nos ubiquemos en este viaje, experienciamos una encrucijada y un cambio incierto. Si termina la época moderna, como lo afirman la mayoría de los cientistas sociales (2), una vez que ha desplegado, tanto constructiva como destructivamente, su creatividad a escala planetaria; entonces qué vendrá. Si termina el período del cenozoico, como lo afirman geólogos y biólogos (3), luego de que durante 65 millones de años desplegó a la biósfera y a los mamiferos, entre ellos a nosotros, la misma especie que con su modo de vida y cultura material socava a los fundamentos de la autoregulación de la biósfera; entonces qué vendrá. Y si terminamos como especie autoaniquilándonos, justo ahora cuando arribamos a un conocimiento empírico del Universo como un evento energético único y de la red de la Vida como un continuum en la memoria y en el acto, en fin, arribamos a toda una sabiduría que nos re-enseña que estamos emparentados con todo lo que existe y que somos una conciencia asombrada con la belleza de las cosas, con el sufrimiento, con el misterio y con la complejidad; entonces qué vendrá.
Estas preguntas son las que resuenan en la actual encrucijada de este viaje. Afortunadamente no somos pocos quienes la estamos haciendo. Afortunadamente en nuestro presente como Historia emerge el deseo de reinventar lo humano y transitar quizás hacia qué nuevos designios.