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“Estamos hechos con la cosa más abundante fabricada por las estrellas más comunes”

María Teresa Ruiz, Premio Nacional de Ciencias 1997 *, se manifiesta deslumbrada por la belleza del Universo.

– Hernán Dinamarca: El Big-Bang, la gran explosión, es el actual relato científico para describir los comienzos del Universo.

– María Teresa Ruiz: El Big-Bang no es una cosa antojadiza. La necesidad de postular que hubo un inicio fue una verdadera sorpresa para la mayor parte de los científicos. En los años 20 del siglo XX, los astrónomos tuvimos un primer impacto al descubrir que esos objetos difusos que desde mucho antes se veían en el cielo -y que habían sido clasificados por siglos como falsos cometas, ya que permanecían inmóviles- eran en realidad ciudades cósmicas. Es decir, muchas galaxias como nuestra propia Vía Láctea que tiene cientos de miles de millones de estrellas. Con ese descubrimiento el Universo se nos expandió. Hasta ese momento creíamos que nuestra galaxia era el Universo. El astrónomo Edwin Hubble a los pocos años descubrió también que estas galaxias se iban alejando de nosotros a altas velocidades y que mientras más lejos estuvieran más era la velocidad con que se alejaban de nosotros. De tal manera que si tú echabas para atrás el reloj llegabas a la conclusión que todas esas galaxias partieron en un mismo instante y de un mismo punto.

– H.D: En esos años, un comienzo del Universo también era posible inferirlo de las matemáticas de Einstein.

– M.T.R: Sin embargo, por problemas filosóficos, a Einstein le cargaba la idea del origen. Entonces, cuando él formuló sus ecuaciones “sabía” que el universo se expandía, pero se negó a aceptarlo. Pues si se expandía significa que alguna vez partió de un punto, hubo un origen, y aquello no lo acepto e introdujo en sus ecuaciones una constante cosmológica que hacía que todo se mantuviera más o menos igual.

– H.D: Hubble en cambió no lo infirió de las matemáticas, sino que lo vio.

– M.T.R: Observó que la galaxia más cercana se aleja de nosotros, por ejemplo, a 500 Km. por segundo, mientras que una galaxia que está más lejos lo hace a 2.000 Km. por segundo y una galaxia que está muy lejos se aleja a 50.000 km por segundo. Y si uno da vuelta el reloj, resulta que todas llegan al mismo punto en el mismo instante: hace 15 mil millones de años atrás. Eso es lo que se ha llamado el Big-Bang, el “origen” de todo según la ciencia.

– H.D: ¿Por qué esta imagen tan violenta y explosiva?

– M.T.R: En realidad la imagen de una explosión es pésima. Con ella uno de inmediato se imagina algo que explota en un espacio pre-existente, cuando la idea es que ahí, con el Big Bang, se crea el espacio y el tiempo. Por eso no es pertinente para la astronomía preguntarse por lo que había antes y tampoco tiene sentido preguntarse qué hay más allá del Universo, porque éste desde siempre lo es todo. Lo fue cuando al millonésimo de segundo después del Big Bang era chiquitito y sólo tenía 3 Km. de diámetro y lo es ahora cuando es muchísimo más grande. Tal vez una manera más simple de describir la expansión del Universo, para no hablar de explosión, es decir que la distancia entre las partículas empezó a crecer.

– H.D: Como tú dices, la imagen de una explosión no es buena porque confunde. Además otros astrofísicos, como Brian Swimme, dicen que es inexacta ya que omite que el Universo crece y se desarrolla. Ellos usan la metáfora de un “Huevo Cósmico” para aludir a la idea de una embriogénesis.

– M.T.R: No entiendo mucho de huevos (se ríe). Pero sí sé que hay un desarrollo y una evolución del Universo. Hace un tiempo, cuando daba una conferencia se me acerco un señor muy católico y me dijo que él nunca había sido evolucionista, pero que se quedaba muy contento con el actual relato científico de la evolución del Universo porque este incluye un acto inicial de creación. Sin embargo, la verdad es que a la ciencia se le hace bien difícil tratar ese tema en particular.

– H.D: Es decir, no intenta reflexionar sobre el misterio de lo que hubo antes ni menos contestar la intensa pregunta del filósofo Leibniz: ¿Por qué existe algo en vez de nada?

– M.T.R: No puede con las herramientas que le son propias. Ahora una vez que se crea el Universo, bueno, ahí podemos afirmar que éste evoluciona y estamos tratando de saber cómo lo hace. Ha sido todo un proceso en el cual las partículas elementales cada vez van formando cosas más complejas.

– H.D: ¿Cuéntame brevemente el actual relato de la evolución del Universo?

– M.T.R: Hace 15 mil millones de años en un evento único -llamémosle Big Bang o como queramos- se crea el espacio y el tiempo a partir de un punto de condensación infinitesimal. Realmente las actuales herramientas físicas y matemáticas que tiene la ciencia se nos presentan como insuficientes para entender lo que pasó ahí en detalle, cómo era el Universo en ese momento. Inmediatamente después del Big-Bang se separan y empiezan a aparecer las fuerzas organizadoras. A la millonésima de segundo, aparecen las primeras partículas elementales, es decir, los protones y los neutrones que se forman a partir de los quarks. Al minuto aparece la fuerza nuclear que empieza a juntar los protones y neutrones y a formar núcleos atómicos. Se alcanzan a formar un 25% de núcleos de Helio, que están formados de dos protones y dos neutrones, más pequeñísimas cantidades de Deuterio y Litio, y el resto queda como núcleos de Hidrógeno, que son sólo protones. ¿Por qué no se forman otros elementos? ¿Por qué no se transforma todo en Helio? Es así, porque el Universo se está expandiendo, está aumentando la distancia entre una partícula y otra, y de esa manera se está enfriando bastante rápido y ya no existen las condiciones para producir más reacciones nucleares. Tendrá que pasar un millón de años desde el Big Bang para que entren en escena las fuerzas electromagnéticas que permiten a estos núcleos atómicos atrapar a los electrones que estaban hasta entonces libres, y formar así los primeros átomos. Hasta aquí tenemos casi puro Hidrógeno y Helio en el Universo.

– H.D: Una estructura muy simple.

– M.T.R: Muy básico. A los 100 o 200 millones de años después del Big-Bang son las fuerzas gravitacionales las que juegan un rol importante en esta carrera del Universo hacia la complejidad. Ahí se empiezan a formar las primeras galaxias.

– H.D: Bastante rápido visto a escala cósmica.

– M.T.R: Si. Y de hecho aún no entendemos como ocurrió. Uno de los experimentos que realiza Caltech y la Universidad de Chile con un equipo instalado en el salar de Chajnantor (al sur de San Pedro de Atacama) apunta a tratar de entender cómo surgieron las galaxias. Ya que no se entiende que se hayan construido tan rápido. Tienen que haber crecido por la fuerza de la gravedad desde pequeñas fluctuaciones de intensidad que existían desde el comienzo. Como las partes más densas atraen la materia que le rodea, empieza a aumentar, aumentar y aumentar el contraste hasta que se separan, como cuando se corta la mayonesa y se forman pequeños grumos.

– H.D: ¿Eso se puede observar?

– M.T.R: Es difícil. Imagínate que hay que observar lo que ocurrió al comienzo del Universo. Por lo tanto es lo que está más lejos de nosotros en este momento y es lo que se aleja con mayor velocidad. La luz que nos llega de esas pequeñas condensaciones del Universo, proviene de fuentes luminosas que se está alejando de nosotros, y que por Efecto Doppler se corre hacia el rojo. Es la luz que más ha tardado en llegar hacia nosotros, son los reflejos del Universo en sus comienzos.

– H.D: Cosas que ya no existen, además.

– M.T.R: Claro, que ya no existen. Pero la idea de la astronomía es esa: tú tienes la velocidad de la luz, que es una constante de 300 mil Km. por segundo, y por lo tanto la luz de las cosas que están más lejos en el tiempo tarda más en llegar y nos muestran el Universo como era antes.

– H.D: Literalmente, y parafraseando a los arqueólogos, según Hubert Reeves se trata de Radiación Fósil, de restos fósiles del Universo en sus orígenes.

– M.T.R: Exactamente. Y es tanto el corrimiento hacia el rojo de la luz de ese Universo tan joven, que ya se sale del espectro óptico y tenemos que irnos al espectro de ondas de radio que se observan con antenas, no con telescopio.

– H.D: Esos son los radiotelescopios.

– M.T.R: Si. Esos son los que están construyendo ahí en el salar de Chajnantor. Para esas observaciones se necesita un cielo lo más seco posible, que no tenga vapor de agua porque este absorbe las ondas de radio.

– H.D: Bueno, continuemos con el relato de nuestros orígenes.

– M.T.R: Con la formación de las primeras galaxias, se forman también las primeras estrellas. Ese es un paso muy importante en esta progresión hacía la complejidad. Las estrellas son verdaderos hornos que en su interior, por reacciones nucleares, van convirtiendo estos elementos primordiales que son el Hidrógeno y el Helio en elementos más pesados.

– H.D: En otras cosas.

– M.T.R: Si. En un largo proceso de nacimiento y muertes de estrellas, algunas estrellas masivas hacen este proceso más rápido y van transformando el Hidrógeno en Helio y el Helio en Carbono, Nitrógeno y Oxígeno, formando así todos los elementos que son después importantísimos para el próximo paso que es la formación de planetas como la Tierra, la cual, junto a nuestro Sistema Solar, se formó hace 4.500 millones de años.

– H.D: Esa formación de sistemas como el solar, esto es de una estrella con sus respectivos planetas, ¿imagino que tiene que haber ocurrido muchas veces en el Universo?

– M.T.R: El Sol es una estrella de tercera o cuarta generación. Antes otras estrellas tuvieron que procesar los elementos primordiales como el Hidrógeno y el Helio y transformarlos y al morir explotar contaminando el gas interestelar con elementos como Carbono, Oxígeno, Fierro, Uranio, etcétera, y de ese gas se formo otra estrella e hizo lo mismo, ya que la nube de gas de la cual se formo el Sol ya contenía estos elementos. Entonces somos literalmente “polvo de estrellas”: todos los átomos de nuestros cuerpos están formados de elementos que tienen que haber sido creados por una estrella que probablemente fue la mamá o la abuelita del Sol. Ahora, si uno ve toda esta evolución no hay ninguna razón para pensar que eso no ha ocurrido muchas pero muchas veces en otras partes del Universo, sobretodo considerando que en otras galaxias debe haber miles de millones de estrellas como el Sol.

– H.D: ¿Y se han observado esas estrellas y lo que esta organizado alrededor de las mismas?

– M.T.R: No es fácil. Por ejemplo, si nuestro Sol fuera mirado desde la estrella más cercana, imagínate que incluso el gigante de Júpiter no se vería. La diferencia de luminosidad entre los planetas y la estrella es tan grande que es muy complicado verlos. Por lo mismo, este es uno de los temas actuales más populares en astronomía: buscar los orígenes de la vida en el Universo. El primer paso es buscar sistemas planetarios cercanos a nosotros.

– H.D: ¿Se ha encontrado algo?

– M.T.R: Hasta aquí hemos sido capaces de detectar sistemas planetarios en varias estrellas cercanas. Te digo detectar porque lo que se ve es una estrella que hace un movimiento “raro”. Y como en nuestro Sistema Solar, por ejemplo, Júpiter hace que el Sol se mueva un poquito, tú puedes deducir la masa de los planetas que están produciendo eso en las estrellas a las que se les detecta esos movimientos “raros”. Para observar los planetas tienes que tapar la luz de la estrella que estás mirando, porque si no su brillo lo cubre todo. Hoy se usa un instrumento que se llama Cronógrafo, con el que tapas la luz de la estrella central y así puedes fotografiar lo que está alrededor. Con ese instrumento recién se está comenzando a ver planetas extra-solares.

– H.D: Entonces podrían venir sorpresas en el sentido de encontrarnos en otras partes del Universo con formas de organización tan complejas como somos nosotros.

– M.T.R: Espero que sí, sobretodo con los telescopios grandes. Lo más interesante es que nuestra vida está basada en lo que se llama la química del Carbono y resulta que el Carbono es el elemento más abundante de las estrellas como el sol, que son las estrellas más comunes que hay en el Universo. Estamos hechos con la cosa más abundante que son capaces de fabricar las estrellas más comunes. Por lo mismo, encontraría extraño que si otro planeta tiene vida, está estuviese basada en otra cosa. Uno podría imaginarse un montón de cosas que van a ser distintas. Por ejemplo, nuestros ojos distinguen lo que llamamos la luz visual que es la luz que nos muestra el Sol, si nuestro Sol fuera más rojo veríamos en infrarrojo y si nuestro Sol fuera más caliente veríamos en ultravioleta. Tal vez en detalles como esos debería haber diferencias.

– H.D: Al escuchar este relato, la vida se nos aparece como un continuum casi necesario en la propia evolución del Universo.

– M.T.R: Ha sido un resultado. El universo va evolucionando, va haciendo cada vez cosas más complejas. Después de que las estrellas cocinaron los elementos primordiales y de haberlos transformado en todos los otros elementos que conocemos, surge la vida al menos en nuestro sistema solar hace unos 3.500 millones de años. Y desde la vida más simple se evoluciona hasta ahora, con el ser humano, lo que realmente es un tremendo paso hacia la complejidad: es la vida con conciencia.

– H.D: Hoy en las ciencias biológicas se discute sobre la existencia de otras organizaciones vivas también con conciencia.

– M.T.R: Bueno, a lo mejor podrán tenerla, pero parecen no tener nuestra conciencia y la voluntad que nos permite investigar el Universo, la naturaleza y entender como funciona. Por eso, me parece un desafío interesante el pensar sobre lo que viene ahora en la evolución cósmica. En esta evolución hacia la complejidad no hay ninguna razón para que el Universo vaya a decir listo ya hice a los seres humanos, me salieron más o menos, y ahora aquí paramos. Me inquieta pensar en ¿cuál es el próximo paso hacia algo más complejo? Lo interesante es hasta qué punto nosotros, por primera vez seres con conciencia en esta evolución del Universo, resistiremos la tentación de darle una manito al próximo paso de la evolución. Es decir, ¿de qué manera nosotros, organizaciones distintas a todo lo antes existente, ahora vamos a intervenir en la evolución?

– H.D: Somos distintos, aunque también suena coherente con el actual relato de la evolución decir que nuestra conciencia estaba ya inscrita en la energía desplegada en el origen. Es cierto que somos el resultado de una complejización, pero la complejización presupone que lo que hoy existe es así porque antes ya existían las cosas que en su devenir se re-organizarían para dar curso a nuestro presente. En ese sentido, la bola de fuego inicial tenía ya inscrita la vida y la conciencia, pues es sorprendente saber que ínfimas alteraciones en la manera y en los ritmos en el cómo las fuerzas organizaron desde el inicio a los elementos, habrían generado quizás cuáles “colapsos”.

– M.T:R: Es claro que con el Big-Bang es un tipo de Universo, y no otro, el que surge. Es un Universo que hace posible la vida. Pequeños cambios, pero realmente pequeños, nos habrían dejado un Universo totalmente distinto al que nos ha llevado a la vida tal como la conocemos. Por lo mismo, todo este relato es bueno en el sentido que a uno lo hace sentirse parte de algo mucho más grande, de una historia mucho más grande.

– H.D: Luego conversaremos sobre ese nuevo sentido de pertenencia que nos otorga la actual astrofísica. Pero primero despejemos algunas cosas. Antes hablaste de fuerzas organizadoras que hoy sabemos que han sido constantes en la historia del Universo. Surgen las fuerzas y siempre han sido iguales. Es interesante esta constante de conservación en un Universo en el que a la vez también es una constante el cambio. Es como si se conservara el cambio: una reorganización de los elementos de lo simple a lo complejo. Hay entonces fuerzas constantes que organizan el cambio, ¿cuáles son?

– M.T.R: Son cuatro. La fuerza nuclear fuerte, que es la responsable de que los núcleos atómicos se mantengan unidos; la fuerza nuclear débil, que es la responsables de la radioactividad; la fuerza electromagnética, responsable de que un núcleo atómico con carga positiva atrape a un electrón que tiene carga negativa; y la fuerza gravitacional, que tiene que ver con que las masas atraen a las masas generando los movimientos orbitales. Esas son las cuatro fuerzas que en la medida que entraron en acción fueron organizando al Universo tal como lo conocemos.

– H.D: ¿Podrían haber más fuerzas que aún no conocemos? Lo pregunto, pues éstas se han ido descubriendo poco a poco en la aventura del conocimiento humano.

– M.T.R: No sé lo suficiente para contestar esa pregunta. Pero estamos contentos con las que hasta ahora observamos. Hoy la moda, si tú quieres, es tratar de unificar las cosas y de llegar a una teoría que permita decir que hay algo más básico que esas cuatro fuerzas y que éstas son manifestaciones de esa otra fuerza única.

– H.D: Lo misterioso de las 4 fuerzas es que todas son fuerzas o energías atractoras, casi encantadores se podría decir.

– M.T.R: Que atrapan.

– H.D: Pese a la enorme evidencia acumulada para la teoría del Big Bang, entre ellas el hecho de poder verlo desde mediados de los años sesenta cuando se descubre la radiación fósil que nos llega desde todos los rincones del Universo, hay que decir que sí existen algunos críticos de la teoría. Uno de los más importantes es Fred Hoyle. ¿Por qué él no la acepta?

– M.T.R: No sé. Pero hoy en astronomía negar al Big Bang es una locura. Ahora, si se discuten aspectos de la teoría del Big-Bang. ¿Cómo y cuándo se expandió el Universo?, esas cosas se discuten. Hay, por ejemplo, una teoría muy popular proveniente de los físicos de partículas que, aunque no discute la edad del Universo, sí polemiza respecto a su tamaño. Esta teoría propone que el Universo en el comienzo se expandió mucho más rápido que la velocidad de la luz, de tal manera que nosotros no vemos todos el Universo, sino que sólo vemos parte de él. En fin, son aspectos en los cuáles vamos a pasar décadas discutiendo. Lo indudable para todos los astrónomos es que el relato de cómo se formó el Universo, luego de 20 mil generaciones de seres humanos, por primera vez lo tenemos aquí arriba de la mesa y lo podemos discutir. Eso es increíble.

– H.D: Aunque siempre la especie ha tenido una potente inquietud sobre sus orígenes. Tanta ha sido nuestra inquietud que no existen antecedentes de alguna cultura en la larga historia humana que no haya imaginado un relato de la creación. En ese sentido, los occidentales recién ahora -pues hasta sólo hace menos de setenta años la ciencia occidental aún creía que el Universo era infinito y estático- tenemos este bello relato científico. De ahí que es para mí un misterio sobrecogedor el hecho de que el actual relato científico del Big Bang coincide en lo sustantivo con casi todos los relatos de las cosmologías originarias. Por ejemplo, entre las culturas antiguas casi no hay cosmologías estáticas, sino que al igual que la teoría del Big Bang concebían al Universo en expansión. También, más allá de sus diferencias, casi todos los relatos originarios narraban el surgimiento de lo existente desde un caos primordial y luego reconocían a fuerzas que iban organizando el devenir en una tendencia hacia la complejidad, cuya expresión última era la vida. Insisto, esas son coincidencias misteriosas que me hacen pensar en que si el ser humano esta emparentado con todo el Universo no sería extraño que desde siempre su conciencia, su cerebro ha tenido “inscrito” un “poema de los orígenes”.

– M.T.R: En lo que tú reflexionas hay dos cosas. Una, como dije antes, el Big Bang no es un relato antojadizo, sino que surge de la observación científica de nuestro Universo. Han sido muchos los pasos dados por nuestra observación hasta asumir la expansión del Universo como una gran sorpresa que nadie estaba buscando ni la esperaba; pero el Universo ahí está, se expande. Por eso es cualitativamente distinto a los relatos de las culturas antiguas de que tú hablas; aquí no se trata de un mito sino que estamos científicamente tratando de explicarnos cómo ocurrió todo, lo que es bien distinto. Ahora, y ésta es la segunda cosa, estoy de acuerdo contigo respecto a la inquietud sobre sus orígenes propia de la especie. Los seres humanos nos distinguimos de las otras formas de vida y desde que empezamos a gatear en este planeta éramos ya habitantes del cosmos. Nuestro primer ancestro miró para arriba y vio una estrella, pero no sólo la miró, porque los pájaros también ven las estrellas y se guían con ellas para sus migraciones, sino que el ser humano dijo ¿qué es eso?, y después vio un eclipse, se asustó y dijo ¿qué es eso? Claro que aún no tenía ninguna herramienta disponible para poder responderse, y entonces inventó un cuento y ahí surgen los mitos que son el primer paso de la inteligencia superior en el ser humano. Esos mitos cumplían un papel importantísimo en tanto protegieron a los seres humanos del pavor de vivir con cosas que no entendían. Claro que en la medida que los seres humanos tuvieron más tiempo para pensar y más comida sobre la mesa, esos mitos han ido siendo reemplazados por conocimientos científicos.

– H.D: Pero hasta hace menos de un siglo el conocimiento de la ciencia Física moderna nos decía que el Universo era prácticamente estático; en cambio el actual conocimiento científico, históricamente posmoderno, afirma que nació, que se expande, que se reorganiza, y en ese sentido coincide con la sabiduría de nuestras culturas mayores y originarias.

– M.T.R: Es que tal vez, como tú dices, hay ciertos elementos que van impresos en nuestra memoria genética. No sé, eso está mucho más allá de lo que puedo explicarme, aunque también me sorprendo.

– H.D: “Somos polvo de estrellas” dijiste hace un rato.

– M.T.R: Todos los átomos de nuestro cuerpo que nos permiten reír, pensar, vivir, etcétera, fueron fabricados por reacciones nucleares en el interior de una estrella. También tenemos átomos de Hidrógeno que son mucho más viejos, tienen 15 mil millones de años, fueron hechos en el Big-Bang.

– H.D: ¿Podríamos ser un resumidero de la historia del Universo? ¿Somos una suerte de memoria de la historia del Universo?

– M.T.R: Exacto.

– H.D: Precisamente por eso, en la nueva comprensión sobre nosotros mismos distingo una relevante ruptura epistemológica a la que nos conduce la ciencia occidental. En astrofísica, por ejemplo, que se vea al Universo como algo en crecimiento y expansión y que nos reconozcamos emparentados con todo lo que existe; y en biología, física y química que nos asumamos como una parte en red en la continuidad de la naturaleza en su devenir; es sin duda una ruptura epistemológica tan potente como lo fue la ruptura copernicana en la transición Edad Media-Época Moderna, cuando emerge la ciencia occidental moderna. Antes tu misma decías que con el relato del Big Bang nos empezamos a sentir parte de una historia mayor. ¿En qué dimensiones cotidianas esa ruptura epistemológica nos podría generar cambios conductuales?

– M.T.R: En esta última etapa de la evolución del Universo, la cultura nos está permitiendo superar las limitaciones de fábrica propias de los seres humanos. Por ejemplo, se está creando una tremenda memoria humana con la explosión de las comunicaciones. En lo valórico, el respeto a los Derechos Humanos es sin duda una actitud muy evolucionada. Nos muestra que en el destino de la humanidad todos somos importantes. De ahí que el respeto al otro ser humano, esté donde esté y sea quién sea, es básico. Vivir los derechos humanos es sentirnos parte de una historia común y saber que el futuro es también común y que necesitamos la sabiduría y las capacidades de todos.

– H.D: Quiero insistir en la idea que el cambio de paradigma en la ciencia occidental incuba una ruptura epistemológica que a la larga podría ser un cambio ontológico en la especie humana. Cuando hablamos que estamos emparentados con todo lo que existe estamos diciendo que un 99% de nuestras moléculas son comunes con las de un chimpancé y un 40% son iguales a las de un plátano. Cuando hablamos de que somos un continuum en un proceso evolutivo de complejización del Universo estamos diciendo que tenemos un vínculo en red con todo lo existente. Entonces, esa nueva mirada es un cambio muy radical y erosiona las bases de la concepción antropocéntrica de la época moderna, la que ha instrumentalizado para el dominio del hombre a todo lo que nos rodea, a la vez que nos ha extrañado de todo lo que nos rodea. Esta nueva mirada nos alienta un halo de misterio hacia con nosotros mismos y nuestro rol en el devenir, pero también nos alienta a respetar a todas las expresiones de la vida. En síntesis, de una concepción de mundo antropocéntrica instrumental podríamos transitar a una nueva mirada humana del mundo: una concepción biocéntrica o un antropocentrismo radical en el sentido que es profundamente comprensivo de lo humano y de su ser parte constitutiva del mundo.

– M.T.R: Viendo el mismo hecho que tú ves -ese cambio de paradigma-, lo interpreto distinto. Es decir, me muestra que nosotros los seres humanos, que es vida con conciencia, seríamos el producto más evolucionado que ha hecho el Universo.

– H.D: De acuerdo, aceptemos el supuesto de que somos los más evolucionados; pero ser más evolucionados no es sinónimo de ser arrogantes, soberbios y destructores de las otras vidas; porque en definitiva nosotros co-derivamos, co-evolucionamos, con las otras vidas. Es tan simple que los dos ni siquiera podríamos estar conversando si no co-dependiéramos con otras vidas alrededor nuestro.

– M.T.R: Así es, ya que no tendríamos el equilibrio necesario. Ahora, si digo que cuido las plantas y los árboles porque es básico para mí, no es porque sienta que una planta es igual que una persona, no. Para mí no hay ningún ser humano en este planeta, ni un niño africano que valga lo mismo que todos los millones de elefantes que hay en la tierra. Ese ser humano con conciencia que está ahí es mucho más importante que cualquier otra forma de vida. Pienso que nosotros estamos en este planeta de paso y tengo que cuidarlo porque es lo único que tenemos por ahora y no somos capaces de vivir en otro lado, ya que somos súper frágiles. Si salimos de nuestro planeta nos morimos e incluso aquí mismo también nos morimos, ya sea por causas naturales o porque nos viene un huracán o un terremoto. Mientras tengamos éste planeta como nuestra única casa, claro que tenemos que cuidarlo, pero el ser humano va a emigrar.

– H.D: ¿A otros planetas?

– M.T.R: Tenemos que hacerlo. Al Sol le quedan 5 mil millones de años de combustible, pero mucho antes de que se acabe su combustible el Sol va a empezar con una actividad que probablemente va a hacer la vida poco favorable en la Tierra.

– H.D: Eso a escala cósmica. Además, esa evolución de lo humano hacia lo interestelar será en lo fundamental bio-tecno-espiritual (a través de nuevos conocimientos sobre campos energéticos de nuestros cuerpos, por ejemplo); pero no será como creen algunos tecnócratas una simple construcción de naves para salir una vez más del Puerto de Palos y arribar a una nueva América. No. Eso simplemente me parece una vulgar huida hacia adelante causada por el miedo y la falta de imaginación. Nuestra evolución será más compleja. Y lo cierto, por ahora, es que no podemos abandonar a la Tierra, a nuestra única madre y hogar, sin correr el riesgo de una desaparición literal de la especie. Sin embargo, lo grave es que los actuales niveles de destrucción ambiental del planeta nos demuestran que nuestra carrera contra el tiempo es muchísimo más rápida que 5 mil millones de años. Hoy mismo, la humanidad, en conferencias mundiales como por ejemplo las del cambio climático, debate sobre una eventual desaparición de las actuales condiciones de la biósfera de aquí a algunas décadas más, todo con peligros aún incomprensible para la sustentabilidad en especial de la vida humana. En otras palabras, la urgencia del cuidado es más rápida; no podemos plantearnos el desafío para un mañana tan lejano.

– M.T.R: Sin duda, Sí destruimos el planeta nos quedamos sin vida ahora. De ahí que es muy importante actuar inmediatamente. Lo que ocurre es que no estamos acostumbrados a funcionar con objetivos ni siquiera de mediano plazo. A todo el mundo le es extraño pensar en 20 años más, que son nada. ¿Cómo voy a trabajar en algo de aquí a 20 años?, se preguntan, casi con lata, y eso ya deja normalmente a la mayor parte de la gente sin mucho interés en el tema. En cambio, nosotros estamos hablando del destino de la humanidad que no va a ser ni siquiera el de mi nieto ni bisnieto ni nada. Y es cierto, si uno realmente tiene cariño a la humanidad y le imaginamos un futuro, por supuesto que lo que nosotros hagamos hoy puede hacer que ese futuro exista o no.

– H.D: Respecto al destino del Universo, según los actuales conocimientos de la astrofísica, se discuten dos opciones. Una la expansión hacía la oscuridad perenne e innarrable; otro que se expanda hasta un punto en que su propia masa lo retrotraiga a sí mismo, en un Big Crunch.

– M.T.R: Vamos a escuchar mucho más de esto en el futuro próximo. Todo dependerá de cuál sea la densidad -de masa- del universo. Una parte de la masa es fácil de calcular porque brilla, pero hay un montón de masa, lo que se llama la masa oscura, que no brilla. Los astrónomos estamos trabajando en distintos campos tratando de medir cuánta masa hay en el Universo.

– H.D: ¿Y hoy cuál hipótesis se hace más plausible?

– M.T.R: El conocimiento actual es muy notable. El parámetro importante es comparar la energía cinética, que es la que expande al Universo, con la energía gravitacional, relacionada con la densidad de masa y que haría que el Universo se contraiga. Cuando esas dos energía son iguales, la gravitacional y la cinética, uno encuentra una densidad crítica o lo que se llama un universo plano (la densidad crítica es aquella necesaria para que se compensen las dos energías). Y resulta, y esto es lo notable, que las densidades que estamos encontrando son muy, muy cercanas a la crítica, están entre 2 veces la densidad crítica a un décimo de la densidad crítica. Lo interesante es entonces que el Universo tuvo que haberse iniciado en el Big-Bang con una energía gravitacional igual a la energía cinética, porque basta con que hubiera sido una fracción muy infinitesimalmente chica de diferencia para haber crecido con el tiempo, y en 15 mil millones de años estaría muy distinta. Por eso me inclino a pensar que el Universo tiene toda la cara de ser plano, es decir, se va a seguir expandiendo, tendiendo en un tiempo infinitamente grande a alcanzar una velocidad de expansión infinitamente pequeña. Es decir, no va a haber un Big-Crush, ni va a haber una expansión acelerada para siempre, sino que se va a seguir expandiendo pero frenando.

 

*Esta conversación fue realizada en 1998. María Teresa Ruiz es Profesora titular de la Universidad de Chile, Doctora en Astrofísica, Universidad de Princeton, Estados Unidos y Premio Nacional de Ciencias 1997.

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